Geología, ciencia con cuatro mil 500 millones de años por estudiar

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México, 30 Jul (Notimex).- La Geología es la ciencia de lo básico, del principio, porque estudia a la Tierra y su formación, hace unos cuatro mil 500 millones de años, puntualizó Enrique Gómez, presidente del Comité Directivo Nacional del Colegio de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México, Asociación Civil (CIMMGM, A.C.).

El reto de esta ciencia y su estudio, dijo en entrevista con Notimex, es que a diferencia de lo que rodea actualmente la vida cotidiana de todos los habitantes del planeta, la Tierra no tiene una historia uniforme desde su origen, sino que ha sufrido movimientos, el ascenso de unos continentes, la destrucción de otros, nacimientos de volcanes y muchas cosas más.

Cambios como la composición y descomposición de rocas, nuevos depósitos en el mar y sedimentos nuevos, añadió al subrayar que todo eso provoca que la historia de la Tierra sea muy complicada y que hoy, en algunos sitios de su superficie haya rocas tan antiguas como cuatro mil 500 millones de años y en otros, tan jóvenes como los basaltos del volcán Paricutín, nacido en 1943.

“Ni la superficie de los pueblos, ciudades, países o continentes, ni de la Tierra completa, es uniforme ni ha estado siempre de la misma forma, sino que han tenido una serie de cambios constantes, por eso, para los geólogos, el planeta es un organismo que está vivo, evoluciona y se modifica”, subrayó el especialista.

Los recursos hidráulicos, energéticos o de minerales, son accidentes en la historia de la Tierra, indicó al apuntar que en cualquier lugar se pueden hallar prácticamente todos los minerales, aunque en proporciones variables. Casi siempre, sobre todo los valiosos, en medidas microscópicas. Hay donde están en grandes concentraciones, creando depósitos de carbón, agua u oro.

“Esos procesos son los que estudiamos nosotros, y para explorar esos valiosos recursos, es necesario conocer y entender la Geología del lugar y los procesos que los han formado, generando y transformando hasta lo que son hoy. Esta ciencia es básica para comprender cómo se formaron los recursos, su estado actual y la mejor forma de explorarlos”, reiteró.

A la vista de todos los mortales está el paisaje que forman los mares, ríos, valles, cerros, bosques y montañas, pero un metro o 100 o 1000 detrás de una pared de tierra o piedra, o bajo el nivel del piso, nadie puede saberlo si no se estudia adecuadamente esta ciencia que permite generar razonamientos a partir de técnicas, analogías y diversas pruebas.

De esta forma, acotó el experimentado ingeniero, formador también de numerosas generaciones de geólogos mexicanos, consultor internacional, “hay que mencionar que la tecnología dota a esos profesionales de herramientas fantásticas; hemos ido de las primeras brújulas a los aviones, a los satélites y los drones”.

No obstante los avances en esa materia, el ojo clínico del geólogo es todavía imprescindible, pues los aparatos por sí mismos no hacen todo el trabajo. Se requiere de toda la experiencia del geólogo que reconozca rasgos, que identifique relaciones, note por qué y cómo está conformada una superficie; él interpreta y detecta qué hay y qué hacer, puntualizó.

Definitivamente, México está a la vanguardia en cuanto a la capacidad y el talento de sus geólogos, maquinaria y herramientas de trabajo, aseveró el entrevistado. “Hay empresas y organizaciones muy al día, en contacto con el mundo y sus avances en este campo”.

Durante 14 años, Gómez formó a cientos de geólogos en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y les enseñó que la agricultura y la minería nacieron al mismo tiempo hace millones de años, pues los hombres primitivos hicieron, con piedras de sílice, sus primeras herramientas para hacer producir la tierra.

En sus inicios, el hombre convirtió las piedras (minerales) en utensilios para cortar, pescar y sembrar. “Actualmente, los edificios inteligentes están construidos por una amplia variedad de minerales, desde los ladrillos y las varillas hasta los cristales, y lo mismo pasa con los aviones supersónicos y los cohetes que viajan al espacio”, concluyó en referencia a los frutos de la geología.